El barroco II (poesía y prosa)

Cudzie jazyky » Španielčina

Autor: mirka2
Typ práce: Ostatné
Dátum: 22.11.2021
Jazyk: Španielčina
Rozsah: 3 977 slov
Počet zobrazení: 1 957
Tlačení: 157
Uložení: 157

El barroco II (poesía y prosa)

  1. Las tendencias estilísticas barrocas: el culteranismo y el conceptismo

En las épocas conflictivas, de crisis, o de menor libertad de expresión suele desarrollarse, como compensación, una mayor falta de naturalidad y un exceso formal de las obras literarias. Esto se observa bien en el Barroco español: los escritores desarrollan una tendencia a la exageración formal que ya había empezado a manifestarse en autores del segundo Renacimiento como Fernando de Herrera.

Frente a la naturalidad y armonía del estilo renacentista, la nota característica del lenguaje barroco es la artificiosidad, la intensidad y la exageración, que se traduce en un estilo exuberante y adornado (culteranismo), o en la asociación ingeniosa de ideas y conceptos (conceptismo), como dos manifestaciones complementarias de un mismo gusto por lo exagerado y complejo. Ambos estilos aparecerán tanto en la prosa como en verso. Quevedo será el más importante escritor conceptista y Góngora, el maestro de los culteranos. Ambos fueron enemigos acérrimos.

Pero no todos los escritores del Siglo de Oro siguen tales tendencias. Los hay que mantienen un gran equilibrio entre el pensamiento y la expresión (los hermanos Argensola, Rodrigo Caro y Fernández de Andrada). El barroquismo se reduce en ellos a su desengaño ante lo humano y a su actitud moralizadora.

Tanto el conceptismo como el culteranismo rompen el equilibrio clásico entre forma y contenido, pero lo hacen de forma diferente:

  1. A) El culteranismo. Se preocupa sobre todo por desarrollar la forma. Busca la belleza, la riqueza sensorial, la ornamentación exuberante y la brillante dificultad. Así, su máximo exponente, Luis de Góngora, crea un mundo poético bello e ideal, alejado de la realidad cotidiana, en el que las ideas no importan tanto como los adornos con que se expresan. Estos son sus rasgos principales:

1)Los abundantes adjetivos epítetos, muy originales y atrevidos, referidos a impresiones sensoriales, sobre todo de color (o púrpura nevada o nieve roja).

2) La gran cantidad de metáforas, atrevidas, inéditas y sorprendentes con el fin de crear un mundo de belleza absoluta (cristal liquido → agua)

3) El uso exagerado de latinismos sintácticos, como un hipérbaton forzadísimo, que invierte el orden natural de la frase castellana (Abetos suyos tres aquel tridente / violaron a Neptuno).

4) El abuso de latinismos léxicos, con multitud de cultismos, sonoros y desusados en la lengua cotidiana (lirios cándidos).

5) La presencia de la mitología clásica, cuyos temas y protagonistas inundan las creaciones de los escritores culteranos.

  1. B) El conceptismo. Se preocupa esencialmente por el contenido, es decir, por el “fondo”. Busca la sutileza, la profundidad de ideas o la densidad y concisión (“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, decía Gracián). En el conceptismo de Quevedo y Gracián lo barroco no está en la forma, sino en el contenido, en la condensación de los conceptos, que lo convierte en un lenguaje riquísimo, ingenioso, complejo y difícil, en el que se exprime el significado de las palabras, estableciendo sorprendentes asociaciones de ideas. Esta estilo conciso e ingenioso se usa para dar una visión barroca, desengañada y crítica. Sus principales recursos retóricos son:

1) La polisemias y los juegos de palabras para buscar el equívoco (porque en las venas de Oriente / todas las sangres son reales).

2) La ironía.

3) Neologismos sorprendentes (archipobre, calvar, marido en pena)

4) Hipérboles y, en general, recursos para deformar y caricaturizar la realidad (Érase un hombre a una nariz pegado).

  1. Características de la lírica barroca

Como hemos visto las dos corrientes líricas características del siglo XVII son el culteranismo y el conceptismo. Los poetas de ambas corrientes quieren impresionar y deslumbrar. De ahí que sus composiciones presenten refinamiento expresivo, demuestren erudición y sorprendan con juegos de ingenio, rasgos que requieren una cierta agilidad mental por parte del lector. Analicemos, cuales son, en líneas generales sus particularidades métricas y temáticas.

2.1. Métrica

El verso endecasílabo y los modelos métricos del Renacimiento se mantienen, pero se abandona el dogma clásico de la correspondencia entre forma métrica y contenido que la tradición exigía. Los poetas utilizan temas y estrofas al margen de la tradición. Por ejemplo, el soneto, que se había asociado una temática amorosa, se abre a temas distintos.

Una novedad importante es la utilización de letrillas, composiciones burlescas de versos de arte menor que presentan estribillo y verso de vuelta (que rima con el estribillo).

2.2. Temática

La lírica se caracteriza por su riqueza temática. Muchos asuntos tratados en el Renacimiento se siguen cultivando en este periodo; otros, en cambio, se presentan como innovadores.

  1. A) Temas tradicionales:

1) El amor. Se repiten muchos tópicos e imágenes de la poesía renacentista al describir de forma idealizada a la dama.

2) La mitología. Sigue sirviendo de fuente de inspiración para los poetas

3)La religión. La tradición religiosa de siglos anteriores y el influjo de la Contrarreforma ocasionan el gran auge de la poesía religiosa.

  1. B) Temas innovadores o que reciben un nuevo tratamiento:

1) La naturaleza. Ya no sirven de marco a las relaciones humanas. En sus descripciones se resalta la belleza de sus elementos.

2) La sátira y la burla. Los poetas se burlan de todo tipo de asuntos (la avaricia, la vanidad, la ambición humana y el aspecto físico de las personas).

3) La vida y la muerte. Los poetas se muestran decepcionados y desencantados de la vida. Su desengaño les lleva a una reflexión pesimista sobre la vida y la muerte.

  1. Luis de Góngora

3.1. Vida y personalidad

Luis de Góngora y Argote nació en Córdoba, en 1561. Tras hacer estudios eclesiásticos en Salamanca y viajar por diversas ciudades, se estableció en Madrid en 1617, y fue nombrado capellán del rey. En la Corte se entregó al juego y fue centro de polémicas y enemistades personales y literarias (entre ellas la de Quevedo). Al fin, arruinado, enfermo y desengañado, regreso a Córdoba, donde falleció en 1627.

Góngora era un carácter agrio y malhumorado, de un talante sarcástico y crítico, un tanto soberbio y despectivo, y propenso a la envidia y al recelo. Todo esto le lleva a chocar con el mundo que le rodea, ante el cual adopta alternativamente dos posturas, fruto de su actitud desconfiada y pesimista: la huida, intentando crear un universo poético ideal presidido por la belleza; o la crítica y la burla despiadadas contra las ambiciones mundanas o contra sus enemigos personales o literarios.

3.2. Su trayectoria poética

Tradicionalmente, se ha advertido una doble vertiente en la poesía de Góngora, que se correspondería con dos etapas sucesivas de su vida y con dos conceptos radicalmente opuestos de la actividad poética: 1) un primer Góngora, “príncipe de la luz”, equilibrado y de estilo sencillo y claro; y 2) el Góngora “príncipe de las tinieblas”, artificioso y de lenguaje extravagante y culterano. Sin embargo, en la actualidad se considera que Góngora es un escritor barroco que, en su búsqueda de un estilo original, sigue un proceso de intensificación y acumulación de recursos cultos, que están ya en sus primeros poemas, y que se acentúan progresivamente en los poemas de madurez. Además, su carácter contradictorio le lleva a alternar dos enfoques poéticos a lo largo de su vida: 1) la creación de un mundo poético ideal, presidido por la belleza formal y abundante en oscuridad y dificultades culteranas; y 2) el acercamiento a la realidad, con un tono escéptico o burlón, en poemas de lenguaje claro y popular, aunque no exento de toques cultos.

Su producción poética la podemos clasificar en dos grupos, atendiendo sobre todo a la extensión y a la dificultad formal:

  • Poemas menores: letrillas, romances y sonetos, en los que se alternan los enfoques delicados y líricos y los tonos satíricos y burlescos. Es admirable la variedad de versos y estrofas, tanto de origen popular como cultas, que utiliza en estos poemas
  • Poemas mayores, más extensos y escritos en su madurez, que suponen la culminación del proceso de enriquecimiento formal, que lleva al Góngora más culto, oscuro y difícil. Estas dos obras maestras fueron conocidas en 1613 y causaron entusiasmo (por su belleza formal) o escándalo ( por su complejidad):
    • La Fábula de Polifemo y Galatea trata en setenta y tres octavas reales el tema mitológico clásico de los amores imposibles entre el cíclope y la ninfa, que lo desdeña porque está enamorada de Acis, un joven pastor. Ciego de celos, Polifemo, mata al joven y la sangre de este fluye metamorfoseada en río.
    • En Las Soledades, que quedo incompleto, Góngora quiso describir en cuatro poemas las edades del hombre, aunque sólo escribió el primero y parte del segundo ( en total, unos dos mil versos. en silvas). El resultado es una poesía extraordinariamente culta, casi incomprensible para el lector medio.

4.Francisco de Quevedo

4.1. Vida

Francisco de Quevedo y Villegas nació en Madrid en 1580. Su origen noble y su educación cortesana animarán su afición a las intrigas cortesanas, su orgullo de castellano viejo y sus aires de nobleza. En 1613 marchó a Italia, donde participó en intrigas y conspiraciones políticas. Al subir al trono Felipe IV, se ganó el favor del Conde Duque de Olivares, su valido, con lo que se integró de nuevo en el ambiente cortesano. En 1639, quizá acusado de espionaje y de traición, fue encarcelado y permaneció en prisión cuatro años en León sin que se formulase ningún cargo contra él. Desengañado y enfermo, se retiró de la vida pública y murió en 1645.

  • Una personalidad barroca

Quevedo fue un hombre de vastísima cultura, adquirida por medio de su insaciable afán de lectura, y un políglota que dominaba varias lenguas modernas y era un experto conocedor de las clásicas, además del hebreo.

Quevedo es el modelo perfecto del hombre barroco, contradictorio y paradójico en su vida y en su obra:

– Critica cruelmente a la sociedad española y al poder político, como causantes de la decadencia material y moral de España, pero al mismo tiempo es un gran defensor de su patria, sobre todo frente a sus enemigos exteriores.

– Vive la vida frenéticamente, inmerso en intrigas políticas y cortesanas y entregado a una vida licenciosa; y al mismo tiempo es un espíritu retraído y atormentado, que reflexiona sobre la vanidad del mundo, sobre el tiempo y la muerte.

– En un misógino, que desprecia a la mujer como encarnación de la falsedad y la hipocresía y considera que el amor es una relación que daña la salud, la hacienda y la honra del hombre; pero paradójicamente, en su poesía muestra un altísimo concepto del Amor y de la Mujer, como un ideal puro, perfecto, platónico.

– En Quevedo hay un talante aparentemente alegre y desenfadado, que parece no tomar nada en serio, pero que encubre un espíritu desgarrado por el escepticismo, la amargura y el desengaño.

  • Su obra poética

Además de numerosas obras en prosa, su poesía es variada y abundante. Sus poemas, publicados póstumamente con el título de Parnaso Español, se acercan al millar y comprenden sonetos, romances, letrillas, canciones, jácaras, etc. Quevedo cultivó todas las formas métricas con igual perfección, pero en su obra domina ampliamente el soneto: es, sin duda, uno de los mejores sonetistas en lengua castellana. Tres tipos de poesía encontramos en su abundante obra poética:

Poesía moral y filosófica. En ella se encierran los grandes temas barrocos: brevedad e inconsistencia de la vida, fugacidad del tiempo y omnipresencia de la muerte. Quevedo expresa con intensidad inigualable su angustia vital, a veces aliviada por la fe cristiana o la doctrina estoica.

Poesía amorosa. Empezó escribiendo una poesía influida por el amor cortés y el petrarquismo, pero luego desarrolló de modo impresionante la idea del amor como vencedor de la muerte. Pero también aparece el desengaño en algunos de sus versos.

Poesía satírica y burlesca. De su desengaño nacen también burlas amargas contra la realidad con las que desahoga su dolor. Su espíritu mordaz le lleva a la sátira personal, la crítica de las costumbres o la burla intrascendente e ingeniosa.

  1. Lope de Vega

5.1. Su obra lírica

Lope es uno de nuestros más grandes poetas líricos. Abundantísima y muy variada, su obra lírica abarca toda su vida y comprende todas las modalidades, temas y estructuras métricas. Se recoge en libros, como Rimas, Rimas sacras, Rimas humanas y divinas ... ; pero además hay infinidad de poesías intercaladas en sus obras dramáticas o novelescas.

Su inspiración es tanto religiosa (alcanza entonces cimas de espiritualidad dignas de los místicos del siglo anterior) como profana. Los temas, en ambas vertientes, tienen fuertes raíces autobiográficas: transmite sus estados emocionales más trascendentes o los acontecimientos menos discretos de su apasionado vivir. Pero logra siempre buenos resultados, tanto por su autenticidad como por su genialidad expresiva. Sus notas propias son, pues, tanto en la lírica profana como en la religiosa, la sinceridad y el autobiografismo.

Aparte de multitud de canciones tradicionales recogidas en sus comedias, Lope revitalizó y llevó a su cumbre dos géneros poéticos muy de moda en el Barroco: el romance y el soneto, de los que escribió varios miles.

5.2. Poemas épicos

Imitando la poesía épica culta de los autores italianos Ariosto (Orlando furioso) y Tasso (La Jerusalén liberada), Lope escribe La hermosura de Angélica y La Jerusalén conquistada. Inspirándose en clásicos grecolatinos (Homero, Ovidio), compone La Circe (en la que recoge aventuras de Ulises). Otros de sus poemas épicos son: La Dragontea (sobre la derrota del pirata inglés Drake), El Isidro (sobre el santo patrón de Madrid) y La Gatomaquia (de carácter épico-burlesco, protagonizada por gatos).

5.3. Obras en prosa

Su obra en prosa más importante es La Dorotea, obra en prosa dialogada como La Celestina. En ella, ya con setenta años, Lope recuerda con nostalgia su mocedad y sus amores con Elena Osorio, recordados serenamente con un estilo lírico y juvenil. Lope también publicó una novela pastoril (La Arcadia) y una novela bizantina (El peregrino en su patria). Y escribió cuatro novelas cortas a imitación de las Novelas ejemplares de Cervantes, tituladas Novelas a Marcia Leonarda, inferiores a su modelo.

  1. Otros poetas barrocos

Además del conceptismo y del gongorismo, corrientes poéticas dominantes del siglo XVII, hay algunas otras, que corren paralelas a la lírica independiente de Lope y suponen la pervivencia de las tendencias clasicistas del siglo anterior, aunque teñidas del pesimismo barroco:

  • La escuela sevillana, en que la reflexión estoica sobre la vanidad de la vida utiliza los símbolos de la naturaleza y del paisaje, como la flores o las ruinas: Rodrigo Caro (Canción a las ruinas de Itálica) y Andrés Fernández de Andrada (Epístola moral a Fabio).
  • La escuela aragonesa, en la que destacan los hermanos Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola, que siguen la tradición de la poesía clacisista del Renacimiento.

7. La prosa barroca

7.1.El contexto social y cultural

La percepción negativa de una serie de situaciones de la realidad política, social y cultural del momento produce una sensación de cansancio y de desánimo, que aleja al siglo XVII de la vitalidad y el carácter emprendedor del Renacimiento.

Numerosos signos avisan de la crisis y decadencia en todos los órdenes: la pobreza y la miseria del pueblo llano, la despoblación, la bancarrota económica y las derrotas en el campo de batalla. Crece la intolerancia social, racial y religiosa, con la revitalización de los privilegios de la nobleza, el triunfo del catolicismo tradicional con la Contrarreforma y la persecución por motivos raciales y religiosos de las minorías sospechosas de no ser cristianos, por su ascendencia judía y musulmana. Además, se instala en las mentalidades de la época una percepción de la corrupción de las costumbres y de la relajación de las virtudes morales, y una sensación de inseguridad, de vivir en una permanente situación de caos.

La prosa novelesca barroca refleja esta situación social e ideológica, presentándola una veces de forma objetiva; otras, caricaturizándola con una actitud burlesca y aparentemente desenfadada; y en muchas, el relato es motivo para la sátira o la reflexión moral sobre las costumbres y la existencia humana.

7.2. Panorama de los géneros novelescos en el siglo XVII

Después de Cervantes, cuya obra marca el difícil equilibrio entre lo renacentista y la nueva sensibilidad barroca, se produce una diversificación de las modalidades narrativas.

Los géneros novelescos renacentistas, de moda en el siglo anterior, siguen trayectorias dispares:

  • Los libros de caballerías desaparecen, de manera que después del Quijote no se publica ni un título más
  • Las novelas pastoriles y bizantinas se extinguen paulatinamente, aunque todavía ofrecen algunas muestras, como La Arcadia o El peregrino en su patria, ambas de Lope de Vega.
  • Las novelas picarescas proliferan a partir de la publicación, en 1599, del Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, aunque se produce en ellas una diversificación en cuanto a los rasgos estructurales y temáticos que la definen.
  • Pervive la novela corta a la manera italiana, nacida con las Novelas Ejemplares de Cervantes, con cultivadores como Lope de Vega (Novelas a Marcia Leonarda).

Surgen nuevas modalidades novelescas, que reflejan la sensibilidad del siglo barroco:

  • Novelas costumbristas, que retratan, de forma amable o con intención satírica, la vida de la época, desde lo picaresco a la estampa pintoresca o la anécdota curiosa; El viaje entretenido de Agustín de Rojas, Día de fiesta por la mañana y Día de fiesta por la tarde, de Juan de Zabaleta.
  • Novelas y relatos de carácter satírico-moral, en los que el estilo literario conceptista y la estructura alegórica sirven a una intención satírica o moral, en la que se manifiesta el desengaño y el pesimismo barrocos. Sus mejores exponentes son Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián ( con la novela alegórica El Criticón).
  1. 3. La novela picaresca en el siglo XVII

El género literario iniciado con el Lazarillo (1554) resurge pujante, tras medio siglo de hibernación, con la publicación de la Vida del pícaro Guzmán de Alfarache (1599), que venía a consolidar los rasgos de género. No obstante, la obra que representa la culminación de este género es La vida del Buscón, llamado don Pablos (1603).

Ambas obras conservan los rasgos más característicos de la novela picaresca:

  • Carácter autobiográfico.
  • El protagonismo recae sobre un personaje con padres de poca o nula reputación .
  • Sirve a varios dueños y narra amargas experiencias.
  • Aparecen personajes representativos de la sociedad (el clérigo, el hidalgo...).
  • Describen con crudeza la realidad social del momento (el hambre, la astucia, la honra...).
  • El personaje lucha para integrarse en la sociedad.

Pero veamos también los rasgos que caracterizan a estas dos famosas obras del siglo XVII:

Guzmán de Alfarache

En esta novela, un Guzmán desengañado, que ha sido condenado a galeras, alterna el recuerdo de sus aventuras de joven con la reflexión moral, cargada de pesimismo, sobre la naturaleza humana. Entre sus características principales destacan:

– Se establece el prototipo de pícaro, desengañado de un mundo que carece de valores.

– El personaje narra la historia de su vida contemplando los vicios y las debilidades de las personas y de los estamentos sociales.

– Inclusión de largas explicaciones morales que interrumpen constantemente las acciones del personaje y utilizan una tercera persona verbal.

– El personaje cuenta su vida como pretexto para explicar su arrepentimiento y conversión religiosa.

– Aparecen dos voces narrativas, una que habla desde el pasado y otra que razona los acontecimientos desde la perspectiva actual del narrador.

– El autor intenta instruir al lector. Utiliza la estructura de la novela como marco para sus sermones morales.

La vida del Buscón

La novela recoge las aventuras y miserias de un mozo llamado Pablos, hijo de una hechicera y un ladrón, para ascender en la sociedad. Sin embargo su vida es una constante caída hacia abajo. Acompaña a su amo a un internado, donde los matan de hambre, y más tarde a la Universidad de Alcalá, donde inicia su carrera picaresca. Después de cobrar la herencia de su padre, muerto en la horca, y de una estancia en la cárcel, intenta ocultar sus miserias para casarse con una dama. Es descubierto por su antiguo amo y finalmente zarpa para América, donde, según se nos dice, las cosas le irán de mal en peor. Sus rasgos principales son los siguientes:

– No se explican los motivos por los que Pablos narra su historia..

– El personaje narra su vida con aparente objetividad y pretende hacer reír al lector.

– Ninguna de las acciones del personaje le permite salir de su estado.

– Las descripciones del autor responden únicamente a su deseo de crear un particular estilo literario.

– Se da una visión distorsionada de la realidad al caricaturizarla constantemente.

– La obra no es didáctica ni instructiva.

A partir del Guzmán, las novelas picarescas picarescas proliferan y aunque se mantiene constante en él la alternancia barroca entre el relato de las picardías y la reflexión moralizante o satírica, el género se diversifica. Así, encontramos novelas en las que el ingenio y la artificiosidad del estilo barroco ahogan el contenido (La picara Justina, de Francisco López de Úbeda; novelas donde predominan las aventuras sobre la reflexión moral (Vida del escudero Marcos de Obregón, de Vicente Espinel), novelas en las que se da una visión dura y directa de la España contemporánea (Vida y hechos de Estebanillo González) y novelas que ya no cumplen con los rasgos principales del relato picaresco (El diablo Cojuelo, de Luis Vélez de Guevara).

7.4. La narración satírico-moral

Esta es la prosa propiamente barroca. En ella, las estructuras narrativas y los artificios retóricos están al servicio de una intención crítica o moralizadora, que es una manifestación de la ideología barroca.

En estas novelas y relatos la visión desengañada y pesimista del mundo se expresa con dos tonos, que vienen a ser las dos caras de una misma visión crítica: una actitud burlesca, aparentemente desenfadada y humorística, que ridiculiza situaciones y caricaturiza a personajes arquetípicos; y una actitud reflexiva y moralizadora, que enjuicia la falsedad y la hipocresía del ser humano y recoge la imagen negativa del mundo como un caos o un laberinto en el que reina la maldad y el engaño, porque el hombre es un lobo para el propio hombre.

7.5. El nuevo lenguaje literario

La sencillez y la naturalidad de algunas novelas renacentistas, como el Lazarillo, y el recargamiento ornamental y las pretensiones cultas de los géneros fantásticos del siglo XVI, dejan paso a la complejidad conceptual del estilo barroco.

Como ya sabemos, el estilo conceptista de estas novelas y relatos es un lenguaje breve y conciso en la forma, pero desmesurado y extremoso en el fondo, en el que abundan los equívocos, las paradojas, las metáforas disparatadas, los procedimientos hiperbólicos y caricaturescos de deformación de la realidad o el uso de estructuras alegóricas con una intención moral. Este lenguaje barroco está presente en mayor o menor medida en la mayoría de las manifestaciones novelescas, aunque alcanza su mayor intensidad y condensación en los grandes autores conceptistas, como Francisco de Quevedo y Baltasar Gracián.

7.6. La prosa barroca de Quevedo

Ya sabemos que Francisco de Quevedo y Villegas cultivó casi todos los géneros literarios, en verso y prosa. Su obra, intensa y variada, tiene como elementos unificadores un estilo personal y originalísimo, cima del conceptismo (caracterizado por la densidad con que acumula juegos de palabras, comparaciones inesperadas, antítesis, contrastes, y paradojas;) y una ideología presidida por el pesimismo y el desengaño. Entre sus obras, además de La vida del Buscón, cima dela novela picaresca, destacaremos:

– Obras satíricas

Destacan Los sueños, cinco obritas breves en que, por medio de invenciones fantásticas, traza un panorama de los defectos humanos a través de un recorrido alegórico por diversos lugares (entre ellos el infierno). Una obra análoga, pero más amplia, es La hora de todos y la Fortuna con seso, fantasía en la que se muestra cómo, si la Fortuna se volviera justa, todo el mundo se trastocaría ya que nada es como debería ser.

– Obras ascéticas

La cuna y la sepultura sobre la brevedad de la vida

– Obras políticas

Política de Dios y Vida de Marco Bruto, en las que expone ideas generales sobre el gobierno, pensando en los problemas de España.

Oboduj prácu: 10 9 8 7 6 5 4 3 2 1


Odporúčame

Cudzie jazyky » Španielčina

:: Tipos de cambio Euro

:: KATEGÓRIE – Referáty, ťaháky, maturita:

Vygenerované za 0.018 s.