La narrativa hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX

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Autor: mirka2
Typ práce: Ostatné
Dátum: 22.11.2021
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La narrativa hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX

  1. Contexto histórico, social y cultural

Los países americanos de habla españolan presentan unas peculiaridades que conviene tener en cuenta al estudiar su literatura.

– La naturaleza, con sus proporciones grandiosas: las cordilleras, la pampa, la selva amazónica... Por eso la naturaleza suele acompañar las aventuras humanas en las obras de los escritores.

– El mestizaje, tanto humano como cultural. Blancos, indios, negros, mestizos, mulatos... estarán presentes en la literatura con sus problemas. Y además, la fusión de las tradiciones indígenas y la española es un fenómeno fundamental.

– Las desigualdades sociales, derivadas de una explotación de las inmensas riquezas por grandes potencias extranjeras con la complicidad de las clases dominantes). Frente a éstas, aparecen las grandes masas de población empobrecidas (especialmente indios y mestizos). Buena parte de la producción literaria denunciará tal estado de cosas.

– La inestabilidad política resultado de lo anterior. Las poderosas clases apoyan gobiernos dictatoriales; en las clases populares las doctrinas revolucionarias se extienden rápidamente; y en las clases medias se buscan soluciones democráticas y liberales. El resultado es la conocida sucesión de revoluciones y contrarrevoluciones. Es natural que los escritores traten estos dramáticos procesos.

2.La novela hispanoamericana. Características generales

Según el escritor peruano Mario Vargas Llosa, la novela hispanoamericana tiene estas características:

– Interés especial por las cuestiones que afectan al ser humano, entre las que destacan los problemas sociales.

– El desarrollo de las acciones en el mundo urbano y no en el rural.

– Búsqueda de nuevas fórmulas de expresión.

– Mezcla de temas reales con fantásticos, consiguiendo como resultado una fusión del sueño con la realidad y de la

historia con el mito.

  1. Trayectoria de la novela hispanoamericana en el siglo XX

Podemos distinguir tres etapas fundamentales dentro de la narrativa hispanoamericana del siglo XX

– La novela realista, dominante hasta 1940.

– El realismo mágico, cuyas obras más importantes aparecen entre 1940 y 1960.

– La nueva novela hispanoamericana, a partir de 1960.

  1. La novela a principios de siglo

Durante las décadas de los años veinte y treinta, la novela, un tanto olvidada por los autores modernistas, que habían dado mayor importancia a la lírica, vuelve a imitar los modelos realistas-naturalistas de finales del siglo XX. En esta época se abandonan definitivamente el escapismo, los asuntos fantásticos o exóticos y el intimismo de la narrativa modernista. A partir de esta nueva concepción narrativa, aparecen tres nuevos tipos de novelas:

Novela regionalista, en la que las descripciones del espacio geográfico hispanoamericano y de las personas a él ligadas y la lucha del hombre con la naturaleza son los temas centrales. Destacan La vorágine (1924) de José Eustasio Rivera, Doña Bárbara (1929)de Rómulo Gallegos y Don Segundo Sombra (1926) de Ricardo Güiraldes.

Novela indigenista, que presta un especial interés a las culturas precolombinas y los indios explotados. Sobresalen El mundo es ancho y ajeno (1941) de Ciro Alegría y Huasipungo (1934) de Jorge Icaza, donde se presenta de forma violenta la dramática situación de los indios.

Novela de la revolución mexicana, donde la protesta social y las denuncias de las injusticias que ocasionaron la revolución son el tema principal. Destaca Los de abajo (1916) de Mariano Azuela.

  1. El realismo mágico

A partir de 1940 se observa ya un cansancio de la novela realista. No es que desaparezcan los temas tratados hasta entonces, sino que se pasa a tratarlos con procedimientos distintos. Una serie de acontecimientos conducen a la superación del realismo y a la aparición del llamado realismo mágico:

– La influencia de la novela europea y de la norteamericana (Kafka, Joyce, Faulkner, Dos Passos...).

– La asimilación de los elementos procedentes del movimiento surrealista.

De ahí que a partir de 1940 se cultiven nuevos temas y se usen otras técnicas para, al menos, dar nuevos tratamientos a los temas ya vistos. Estas novedades que caracterizan al realismo mágico son:

– La aparición de temas urbanos, junto a los temas rurales antes dominantes.

– Se tratan variados problemas humanos o existenciales, y no sólo sociales (que no desaparecen).

– Surge lo extraordinario, lo fantástico en la realidad cotidiana, pues todo se encuentra en ella de una forma natural y normal. Por eso pronto se empezará a hablar de “realismo mágico” o de “lo real maravilloso” para referirse a esta tendencia narrativa. La realidad y la fantasía aparecen íntimamente enlazadas: unas veces, por la presencia de lo mágico, lo legendario o lo mítico; otras, por el tratamiento alegórico o poético de la acción, el ambiente o los personajes.

– Hay mayor preocupación por las estructuras y el estilo, en parte por influencia de los grandes novelistas europeos y norteamericanos. Así se experimentan nuevas técnicas narrativas como el empleo del monólogo interior, las estructuras complejas y las inversiones cronológico-temporales. También se asimilan los elementos irracionales y oníricos propios del Surrealismo.

Entre los narradores del realismo mágico destaca sobre todo la figura de Jorge Luis Borges. Junto a él debe destacarse a tres autores: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier y Juan Rulfo. Todos ellos junto con Borges son los auténticos pioneros de esta nueva concepción narrativa.

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986). Es uno de los más asombrosos autores de cuentos de nuestra lengua. Sus relatos nos ponen en contacto con lo excepcional, con lo insólito a través de historias que reflejan hondos problemas como la identidad del hombre y su destino, el tiempo y la muerte, la eternidad y el infinito.... Sus páginas están llenas de juegos mentales e imaginativos, llenos de inteligencia en los que no falta la ironía, el humor y una concepción escéptica de la vida. Sus cuentos están recogidos en libros como Ficciones y El Aleph. A él se debe, en gran medida, la entrada de la fantasía y lo mágico en la narrativa hispanoamericana.

Miguel Ángel Asturias (Guatemala, 1899-1974). Aborda de una forma muy nueva los viejos temas: las dictaduras en El Señor Presidente (1946), los problemas sociales en El Papa Verde y Hombres de maíz. La imaginación desbordante y el estilo barroco, rico en imágenes y efectos musicales, son sus principales rasgos.

Alejo Carpentier (Cuba, 1904-1980). Es uno de los grandes maestros de la prosa castellana (por la riqueza y perfección de su estilo), que nunca dejó de buscar la renovación narrativa. De su amplia obra destacamos dos grandes novelas: Los pasos perdidos (1953), dramática búsqueda de la autenticidad lejos de una civilización vacía, y El siglo de las luces (1962), profunda visión de las revoluciones.

Juan Rulfo (México 1918-1986). Dio un nuevo enfoque al mundo campesino en una obra tan breve como excepcional. El llano en llamas (1953) es libro de cuentos magistrales. Pedro Páramo (1955) es una de las mayores cimas de la novela americana. Esta novela nos lleva a un pueblo muerto, cuyos habitantes evocan su pasado, dominado por el cacique Pedro Páramo. Sus breves capítulos reconstruyen, como en un rompecabezas, un mundo dramático. La vida y la muerte, lo real y lo sobrenatural, lo personal y lo social se mezclan en sus páginas. Y su lengua es asombrosa por su fuerza y su aliento poético.

  1. La nueva novela hispanoamericana

La renovación temático formal, llevada a cabo en las décadas de los cuarenta y de los cincuenta, influye en una serie de jóvenes narradores que se dan a conocer en los años sesenta y que originan el denominado “boom de la novela hispanoamericana”, que los lectores europeos descubrirán con asombro situando a la nueva narrativa hispanoamericana a la cabeza de la narrativa mundial.

En realidad, los nuevos novelistas hispanoamericanos continúan la renovación realizada por los escritores del realismo mágico, pero, además, llevan tales innovaciones a sus últimas consecuencias enriqueciendo la novela con nuevos recursos. En general podemos decir que estos novelistas, nacidos en el seno del realismo mágico, están convencidos de la insuficiencia formal y estética del realismo; además, quieren tratar la realidad desde puntos de vista más ricos y reveladores sin renunciar a dar testimonio o denunciar la situación social y política. Esta nueva narrativa, se caracteriza por:

– Se consolida la integración de lo fantástico y lo real, por lo que podemos asegurar que se siguen los preceptos básicos del realismo mágico anterior.

– Se confirma la ampliación de los temas y el predominio de la novela urbana (Cortázar, Fuentes). Cuando aparezca el ambiente rural, recibirá un tratamiento muy nuevo (Gabriel García Márquez).

– Se incrementa la experimentación formal. La renovación de las técnicas narrativas es amplísima: ruptura de la línea argumental, rompecabezas temporal, contrapunto (Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato), combinación de personas narrativas (La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes), estilo indirecto libre, monólogo interior, etc. La experimentación con la estructura narrativa tiene como objetivo encontrar un descodificador más que un lector de la obra y que éste se convierta en un cómplice del autor (Rayuela, de Julio Cortázar).

– La experimentación de la novela afectará al lenguaje mediante la combinación de estilos o registros, la creación de neologismos, las asociaciones fonéticas y la utilización de un lenguaje poético (Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante ).

Entre los autores más representativos podemos citar los siguientes:

– Ernesto Sábato (1911). Novelista argentino que cultiva una novela intelectual por el rigor de su construcción y por la densidad de los temas que trata. Sus obras incluyen elemento más propios de ensayo, pero perfectamente integrados en el relato. Destacan sus tres novelas El tunel (1948), Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador (1974).

– Julio Cortázar (1914 -1984). Escritor argentino que destacó como cultivador del cuento fantástico, donde lo fantástico surge dentro de la vida cotidiana para mostrarnos la enorme complejidad de lo real. Destacó también por la complejidad estilística y formal de su novela Rayuela (1963), que permite al lector varios modos de leer la novela.

– Carlos Fuentes (1928). Escritor mejicano, cuyas novelas se caracterizan por su riqueza técnica y la mezcla de realidad e imaginación. Sus novelas La región más trasparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz (1962) nos dan una compleja visión de Méjico.

– Mario Vargas Llosa (1936). Escritor peruano, cuya obra combina experimentación formal junto a una brutal impresión de realidad. Entre sus obras más conocidas destacan La ciudad y los perros (1962) y Conversación en La Catedral (1969).

– Gabriel García Márquez

  1. Gabriel García Márquez

Nació en Aracataca (Colombia) en 1928. Como periodista ha sido testigo de muchos de los acontecimientos de la historia de Hispanoamérica de este siglo. La publicación de Cien Años de Soledad en 1967 lo sitúa a la cabeza de la narrativa mundial. En 1892 recibe el Premio Nobel.

7.1. Su obra

García Márquez siempre consigue en sus obras fusionar los temas tradicionales y los renovadores, la realidad y la fantasía, los temas apasionantes y un estilo fascinante. Sus temas más habituales son el amor (especialmente el atípico o el contrariado, ya que sus personajes tienen que superar muchas veces obstáculos para conseguirlo); la soledad, la vejez y la decadencia; y la realidad cultural y social hispanoamericana.

En sus comienzos, desde 1955 a 1962 publica novelas cortas y cuentos en los que, salvo excepciones, habla de las gentes de un pueblo imaginario llamado Macondo (inspirado en su Aracataca natal). Entre los títulos destacan La hojarasca (1955), su primera novela y una obra maestra: El coronel no tiene quien le escriba (1961), sobre un viejo coronel que, tras su retiro, espera la pensión prometida, que nunca llega.

Pero la vida de Macondo crece aún en la imaginación del autor y adquiere proporciones grandiosas hasta que el autor lo convierte todo en esa prodigiosa novela que es Cien años de soledad. Su publicación en 1967 es uno de los momentos clave de la historia de la novela contemporánea. A la manera de un “cuento de cuentos”, los variadísimos episodios de la novela cuentan la historia de un pueblo, Macondo, una familia, los Buendía, y del mundo que los rodea hasta componer una gran saga americana. Macondo puede ser cualquier pueblecito ( como Aracataca), pero, por encima, es toda Hispanoamérica. Asistimos a su fundación, a su desarrollo, a la explotación por una compañía bananera norteamericana, a las revoluciones, a las contrarrevoluciones... En suma, una síntesis de la historia de aquellas tierras. Incluso puede verse como una parábola de cualquier civilización, desde su nacimiento a su ocaso. En esta historia se mezclan realidad y fantasía. La realidad puede parecer dura, pero está como traspasada por fuerzas sobrenaturales. La fusión de ambas es fascinante. La obra es una grandiosa síntesis de todos los elementos que se han dado en la narrativa hispanoamericana y la obra más representativa de la llamada “nueva novela hispanoamericana”

En 1975 publica la novela El otoño del Patriarca, sobre la figura de un dictador hispanoamericano. La novela está considerada como una fábula sobre la soledad del poder, que se desarrolla en un país ficticio a orillas del Mar Caribe gobernado por un anciano dictador que recrea el prototipo de las dictaduras latinoamericanas del siglo XX en las que el poder se concentra en un solo hombre.

En 1981 publica Crónica de una muerte anunciada, novela breve basada en suceso real de amor y venganza, que volvió a provocar la admiración de público y crítica gracias a un desarrollo narrativo de precisión e intensidad insuperables.

En 1986 aparece otra obra maestra, El amor en tiempos del cólera. Se trata de la historia de una pasión amorosa nacida en la adolescencia y que sólo se consumará en la vejez, tras cincuenta y tres años, siete meses y once días de espera. Es una originalísima y gran novela de amor por el profundo conocimiento del corazón humano que revela. Pero es mucho más, por la multitud de episodios que se entrecruzan con la historia central y en los que brilla la imaginación del autor junto a sus otras cualidades. Luego publicó El general en su laberinto (1989), relato novelado sobre Simón Bolívar y Del amor y otros demonios (1994). Recientemente ha publicado su autobiografía Vivir para contarla (2002) y la novela Memoria de mis putas tristes (2004) sobre la relación amorosa de un anciano y una joven prostituta.

Entre sus libros de cuentos destacan La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada (1972) y Doce cuentos peregrinos (1992)

7.2. Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada (1981) está inspirada en un hecho real (un asesinato ocurrido el día 22 de enero de 1951 en la localidad colombiana de Sucre). El centro de su argumento es el asesinato de Santiago Nasar a manos de los hermanos geme­los de una novia repudiada la misma noche de bodas, cuando su marido descubre que no es vir­gen.

El narrador es interno y adopta el punto de vista de un personaje secundario cuyo nombre no se menciona. Desde el principio del relato se anticipa el final de la historia, que coincide con el final del relato.

El tratamiento del tiempo es uno de los aspec­tos más interesantes de la novela. A pesar de que no se sigue un orden cronológico en la narración, aparecen numerosas referencias temporales, algu­nas muy precisas (en consonancia con su carácter de crónica).

La obra está estructurada en cinco partes de distinta extensión y con planos temporales y puntos de vista distintos:

  • La primera presenta al protagonista, Santiago Nasar, a su familia y el ambiente que había en el pueblo el día del cri­men.
  • La segunda se centra en el personaje de Bayardo San Román y en la familia de los Vi­cario, en la boda y en la acusación de Santiago Nasar como responsable de la pérdida de la virginidad de Ángela. Las partes I y II son paralelas en el tiempo..
  • La tercera parte describe la sucedido antes del asesinato. El narrador acompaña en su recorrido a los asesinos, los hermanos Vicario, que buscan a Nasar para vengar el honor de su hermana.
  • La cuarta explica los acontecimientos posterio­res a la muerte del protagonista.
  • La quinta parte relata la búsqueda y el asesinato de Santiago Nasar, pero en esta ocasión el narra­dor acompaña en su recorrido al asesinado.

Este final coincide con el comienzo de la primera parte. De ahí que podamos decir que la novela presenta una estructura circular.

En el relato, se entremezclan varios planos: 1. la narración de los hechos, reconstruidos vein­tisiete años después, con comentarios perso­nales del narrador; 2. los testimonios escritos del suceso que cita el narrador y que se dieron inmediatamente después del asesinato (informe judicial, autopsia...); 3. la reproducción en estilo directo de los comen­tarios de los personajes en el momento en que los hechos están sucediendo; 4. las intervenciones en estilo directo de los per­sonajes, que reproducen las conversaciones que el narrador ha mantenido con ellos antes de redactar la crónica.

Los distintos planos temporales y punto de vista nos proporcionan diversas perspectivas de los hechos. Es como si el autor nos presentará un puzzle, que el lector, que en esta ocasión tiene un papel activo, debe ordenar.

El tema central de Crónica de una muerte anun­ciada es el fatalismo, la imposibilidad de escapar del propio destino, que se cumple fatalmente (no sólo para el protagonista). Junto a este tema, son también muy importantes las pasiones encontradas: el amor y el odio; el erotismo y la honra. Además la violencia y la muerte, la religiosidad y las supersticiones son temas que también aparecen en la obra.

En lo relativo a los personajes, aunque son numerosos los que se citan con nombre y apellidos, los más importantes son Santiago Nasar, joven rico asesinado, perteneciente a una familia de ascendencia árabe, hijo de Plácida Linero, ex-amante de la prostituta María Alejandrina Cer­vantes y prometido por intereses económicos de Flora Miguel. Es ase­sinado por los hermanos de Ángela Vicario. Bayardo San Román, forastero altivo y muy rico que, cuando llegó se enamoró de Ángela Vicario y consiguió casarse con ella, aunque la devolvió la misma noche de bodas, al descubrir que no era virgen. Ángela Vicario: un personaje que presenta dos ca­racterizaciones distintas a lo largo de la novela. Al principio parece una mujer temerosa. Al final, parece que domina la situación: no para hasta conseguir que Bayardo San Román vuelva con ella. Su acusación es la que desencadena el asesinato. Pedro y Pablo Vicario, hermanos de Ángela, carniceros, que, aunque parecen no desearlo, deben restaurar el honor de la familia matando a Santiago Nasar. El narrador: no se menciona su nombre, aunque se sabe que era íntimo amigo de Santiago Nasar. Investiga para intentar aclarar los hechos 27 años des­pués, pero termina el rela­to con las mismas dudas con las que había con­cluido el informe policial.

El léxico y la fraseología coloquiales, las comparaciones, las cosificaciones y animalizaciones, las hipérboles, las metaforas puras, el excesivo detallismo topográfico o prosopográfico y las inmersiones en lo fantástico son las características de estilo de esta novela.

La novela juega con el significado de la palabra “crónica” del título. Formalmente parece una crónica periodística que un corresponsal realizara documentándose y entrevistando a los prota­gonistas y distintos testigos de un suceso para reconstruirlo. Además, los elementos y la estructura de la obra se combinan con los típicos de la novela policíaca.

En definitiva, se puede afirmar que, aunque a primera vista, puede parecer que esta novela cae fuera de la narrativa del realismo mágico dada su aparente objetividad periodística, lo cierto es que Crónica de una muerte anunciada contiene casi todas las características de la nueva novela hispanoamericana.

  1. El cuento

En la literatura hispanoamericana del siglo XX, el cuento experimenta los mismos cambios estructurales, técnicos y temáticos que la novela:

Estructura.
La novedad más importante es que la narración se estructura por el recurso in media res (se empieza en un momento en que el conflicto ya está avanzado) o se inicia por el final de los hechos. De esta manera, el relato no se centra en lo que ocurrió sino en cómo ocurrió. Sin embargo, también hay cuentos que siguen la estructura tradicional (introducción, nudo, desenlace) y guardan para el desenlace la resolución de la intriga.
Técnica.
Los escritores utilizan varios personajes narrativos para ofrecer diversos puntos de vista. Reducen, pues, la intervención del narrador y conceden la palabra a los personajes para que se expresen su percepción de los acontecimientos.

Se prefieren los relatos en primera y tercera personas, ya que el manejo de un narrador en segunda persona resulta muy complicado.

Para aumentar la tensión narrativa, se emplean diversas técnicas como postergar la información o los elementos que espera el lector, proporcionar pistas faltas...

Temática.

En las primeras décadas, continúa la tendencia regionalista e indigenista de la novela con autores como Rómulo Gallegos, Ricardo Güiraldes y Jorge Icaza; pero a mediados de siglo se nos muestran mundos fantásticos, extraños y misteriosos de la mano de Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar.

La mezcla de la realidad y la fantasía es una constante, pero debe tenerse en cuenta que no se recrean mundos fantásticos para evadirse de la realidad, sino que se inventan para constituir metáforas sobre ella.

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